A veces me pregunto si soy un imán para los problemas...
Recitaré un fragmento de las escrituras que la sacerdotisa, de nuestra comunidad, encontradas, hace unos años, en los servicios de una estación, a la vuelta de su gira espiritual.
La Deidad Mut, sorprendió al pastor Cec, dormido, al margen del caudaloso río Inercia. El río, Obstaculizaba el paso de la manada de lobos hambrientos, que acechaba a su rebaño. Cada vez que la manada intentaba cruzar el río, el perro del pastor, lo despertaba, con sus ladridos.
La Diosa Mut, decidió observarle durante unos días. El pastor, llegaba y se tumbaba junto al árbol. Las ovejas pastaban junto al río. Los famélicos lobos las acechaban desde la otra orilla. El perro ladraba cuando los veía. El pastor se despertaba, pero se volvía a dormir al ver que el río les protegía.
La seguridad que le proporcionaba el río y el perro, habían vuelto al pastor: imprudente, descuidado, acomodado, rutinario, previsible, etc. El pastor se dedicaba a dormir y ver pasar el tiempo. El pastor era feliz así, sin hacer nada, se había vuelto vago.
Mut, la Deidad, no se entrometía, intercedía o inmiscuía en asuntos mundanos. Los Dioses no protegen y sirven a los humanos, y los humanos no protegen y sirven a sus Dioses. Si los lobos atacaran al pastor, Mut se quedaría al margen. Pero había algo más peligroso que los lobos, y era la pasividad que había consumido al pastor.
El pastor vivía somnoliento, ajeno al mundo. Mut sentía que debía despertarlo.
Según las escrituras, si, soy un imán para los problemas... Gracias a la Diosa Mut, todos lo somos... Nos mantienen en vilo, alerta, activos, conscientes... Para Mut, la felicidad atonta... Y como debe temer la conjura de los necios... (No hay peor enemigo que la ignorancia) Nos ilumina... Y bajo es luz nos reencontramos... La sabiduría conduce a la autocrítica, al cuestionar se y no dar nada por sentado.. La locura de un necio repercute en otros, la locura de un sabio... En uno mismo.
Yo soy mediocre. El mediocre es el que tras la luz prefiere la oscuridad. Los mediocres de post guerra "Apocalíptica" se podrían equiparar con los agnósticos de la religión católica. En esa época, después de los creyentes, predominaban los ateos. Los ateos, negaban la existencia de Dios, pero sin querer la afirmaban (como concepto, palabra, sujeto de una oración). El agnóstico, era el pasota, si existe, me la suda, como los mediocres, como no puedes matarme... Me jodes para ver si me suicido... Pos como no lo hagas con tus manos... Lo tienes claro... Bonita.
Cuando descubrí al tío Zhenka tras la puerta... Sentí a Mut que me observaba.
dijous, 20 de novembre del 2014
dissabte, 13 de setembre del 2014
Recuerdos
Recuerdo las noches frías y oscuras, los sótanos húmedos y pestilentes, la sensación de vacío y soledad que sentí aún estando rodeada por una multitud de individuos paranoides, desquiciados e histéricos... Como yo...
Fue como una plaga, contagiosa y virulenta, la cepa de pánico que nos infectó, nos mantenía presos en nuestra propia mente. Se propagaba mediante un zumbido aterrador, fruto de los ensordecedores gritos asfixiados, sollozos ahogados e inconsolables que provenían de fuera, silenciando nuestros propios pensamientos.
Pronto el miedo se transformó en rábia. Conocía ese sentimiento desde mucho antes de que se desmoronara nuestra estructura social. Siempre he creido que la gente suele mirar atrás por qué es más fácil que enfrentarse al presente, aunque el pasado haya sido una puta mierda...
Desde mi punto de vista... el presente...se siente con todo el cuerpo... sin embargo el pasado, creo que sólo con la mente, aunque he visto casos de gente que el pasado les duele físicamente, la mente se enferma y es capaz de enfermar al cuerpo... pero aún así... la mente no miente... aunque digan que es un acto incosnciente para protegerse... Es uno mismo...
Vivencias desagradables que he compartido con otros, se reviven a modo de anéctoda divertida en la cantina... que cuando pasó no te reías y ahora te descojonas... alteras la realidad de los recuerdos refugiados en tu cráneo... Para poder revolotear en tus fantasías de antaño... con la mirada perdida... ajeno a la realidad, aunque te estalle en la puta cara...
Los más viejos te miran con tristeza al imaginar una niña que un día se despertó en medio de una guerra que le robó la inocencia... como si ellos no hubiesen vivido una antes... que no inventen... la libertad no existe, nunca ha existido... siempre hay normas, leyes, etc... y un mandamás opresor que te esclaviza... tienes una libertad aparente que te da cierto margen de acción para cumplir con tu misión en la vida... te manipulan y te hacen creer que vas por donde quieres, cuando en realidad haces lo que esperaban que hicieras...
¡Qué jodidos!
Muchos de mi quinta se refugian en su infancia, pues la mía fue una puta mierda... Mis padres vivían una mentira que no sólo les consumía a ellos... Eran dos seres programados para la auto destrucción... Con una onda expansiva de una magnitud incalculable...
Podría guardar de ellos un tierno recuerdo... De fuegos artificiales en la playa... Navideñas disputas amenizadas por los desafinados villancicos Beodos de Yevgeni Lukiánenko. El tío Zenkha era todo un personaje... Frívolo y hedonista... Pero me protegía de la jauría de bestias autistas que deambulaban en mis pesadillas familiares...
Pero menudo rollo he soltado... y todo por que cuando abrí la puerta esta mañana... Lo último que me esperaba... Era al tío Zhenka cara a cara.
Fue como una plaga, contagiosa y virulenta, la cepa de pánico que nos infectó, nos mantenía presos en nuestra propia mente. Se propagaba mediante un zumbido aterrador, fruto de los ensordecedores gritos asfixiados, sollozos ahogados e inconsolables que provenían de fuera, silenciando nuestros propios pensamientos.
Pronto el miedo se transformó en rábia. Conocía ese sentimiento desde mucho antes de que se desmoronara nuestra estructura social. Siempre he creido que la gente suele mirar atrás por qué es más fácil que enfrentarse al presente, aunque el pasado haya sido una puta mierda...
Desde mi punto de vista... el presente...se siente con todo el cuerpo... sin embargo el pasado, creo que sólo con la mente, aunque he visto casos de gente que el pasado les duele físicamente, la mente se enferma y es capaz de enfermar al cuerpo... pero aún así... la mente no miente... aunque digan que es un acto incosnciente para protegerse... Es uno mismo...
Vivencias desagradables que he compartido con otros, se reviven a modo de anéctoda divertida en la cantina... que cuando pasó no te reías y ahora te descojonas... alteras la realidad de los recuerdos refugiados en tu cráneo... Para poder revolotear en tus fantasías de antaño... con la mirada perdida... ajeno a la realidad, aunque te estalle en la puta cara...
Los más viejos te miran con tristeza al imaginar una niña que un día se despertó en medio de una guerra que le robó la inocencia... como si ellos no hubiesen vivido una antes... que no inventen... la libertad no existe, nunca ha existido... siempre hay normas, leyes, etc... y un mandamás opresor que te esclaviza... tienes una libertad aparente que te da cierto margen de acción para cumplir con tu misión en la vida... te manipulan y te hacen creer que vas por donde quieres, cuando en realidad haces lo que esperaban que hicieras...
¡Qué jodidos!
Muchos de mi quinta se refugian en su infancia, pues la mía fue una puta mierda... Mis padres vivían una mentira que no sólo les consumía a ellos... Eran dos seres programados para la auto destrucción... Con una onda expansiva de una magnitud incalculable...
Podría guardar de ellos un tierno recuerdo... De fuegos artificiales en la playa... Navideñas disputas amenizadas por los desafinados villancicos Beodos de Yevgeni Lukiánenko. El tío Zenkha era todo un personaje... Frívolo y hedonista... Pero me protegía de la jauría de bestias autistas que deambulaban en mis pesadillas familiares...
Pero menudo rollo he soltado... y todo por que cuando abrí la puerta esta mañana... Lo último que me esperaba... Era al tío Zhenka cara a cara.
dijous, 31 de juliol del 2014
Prosperidad
Por fin había llegado la semana
grande de nuestra comunidad. Un grupo local estaba amenizando la velada con
canciones de antaño, mientras la gente derrochaba energías bailando y empinando
el codo.
Yo me refugié en el
establecimiento de Kseniya Zhukovski, acababa de hacerle entrega de unos
conejos que había obtenido en la partida de caza y estaba bastante agradecida.
Aunque no estaba permitido ese tipo de acciones en nuestra comunidad, de vez en
cuando, reservaba unas cuantas piezas para ella. Los mandamases hacían la vista
gorda, pues su establecimiento, una especie de centro de entretenimiento, por
así decirlo, era una gran fuente ingresos para sus bolsillos.
Al ser las fiestas, había más movimiento
que de costumbre, sobretodo en la parte de arriba donde estaban los aposentos
de los chicos y chicas que recibían y despedían a sus clientes sin cesar. En la
de abajo, el trapa trapa de la clientela que acompañaba el runrún de sus
conversaciones con el tintín de sus copas.
Siempre me había gustado la compañia de Kseniya, sobretodo desde que heredó el negocio de su marido, hará cosa de un año. Todo el mundo decía que lo llevaba mejor que él. Incluso, llevar el negocio la había cambiado, se la veía 20años más joven, más esbelta y su rostro resplandecía, daba gusto estar con ella, era pura alegría.
Antes de que su marido nos dejara,
era todo lo contrario. Sus ojos apagados, cercados por un rostro ensombrecido, cubierto por una mata de pelo grasienta que se posaba sobre su espalda encorbada, moviéndose lentamente, como si no fuera del mundo de los vivos. Recuerdo que cuando hablabas con ella, parecía que fuera a
llorar. Siempre con el cuerpo cubierto de telas, para esconder lo que tanto le avergonzaba, años de vejación, humillación, etc.
Aún en ese estado de depresión constante, siempre te regalaba una sonrisa y unas dulces palabras. Su vida era una mierda, pero siempre estaba allí para escucharte, para ayudarte, como si la suya, no lo fuera, de miserable.
Kseniya no lo sabe, o tal vez si,
o lo sospecha, pero nunca me ha dicho nada. Yo tampoco se lo voy a decir… pero
cuando una mosca cojonera te molesta… a veces te dan ganas de aplastarla… Gracias a eso, disfruto de su compañia, de su sabiduria, es como si fuera la madre que me arrebató la guerra.
diumenge, 13 de juliol del 2014
Sacrificio
Durante la recuperación
de miembros desperdigados tras la explosión de uno de los reactores,
mis compañeros de equipo derrochan imaginación aportando ideas para
las fiestas de nuestra comunidad. Mientras, yo no podía dejar de
pensar en una excusa brillante para no asistir, pero la cabeza
amputada que acabo de encontrar entre los escombros, me suena.
Es Alekséi Veltchaninov.
El accidente me había ahorrado el trabajo, pero había sacrificado a
mi vx858 para provocarlo. Pero si me da igual un saco de huesos, por
qué debería importarme un saco de bot. Igualmente el mandamás me
había prometido un pasaporte para abandonar la comunidad.
Aunque Uruk era una de
las comunidades más prósperas, estaba harta de sus reglas cansinas
que la ayudaban a mejorar. Fomentaban la procreación, pero sólo
para estar rodeados de su principal fuente de recursos, embarazadas.
Les daba igual si iban destinadas a asegurar la descendencia de
alguien, o el plato de algún delirante comensal que era capaz de
pagar una astronómica cantidad por degustar un tierno filete de
bebe.
Veltchaninov luchaba
contra ello, pero las palabras no son tan fuertes como el acero y no
me aseguraba poder escapar de ello. Me deshice de alguien que
comprendía mi miedo, y el de las otras que eran más valientes que
yo y se atrevían a entregarse al amor y dar fruto en su vientre.
Hay un antes y después
de la guerra. El antes es confuso por que a penas era una
adolescente. Perdí a mis padres, por que cuando todo estalló me
pilló en la escuela como a otros niños. No los volví a ver, el
destino nos llevó por caminos distintos.
Tampoco me preocupó,
estuve a cargo de Zzaken, ella me protegió de la guerra como a otros
niños, mientras nos entrenaba para sobrevivir, y si algo aprendí de
ella, fue que sólo importaba la vida, la mía... aunque
la comunidad invite al sacrificio... pero para eso están los
vx858...
dijous, 10 de juliol del 2014
Energia
Lo que nos sobra es energía. Es una
pena que no exista una forma de suministrarla que sea compatible con
nosotros. Me refiero a que toda esa energía es capaz de alimentar
todos esos trastos que nos rodean y que nos son útiles, pero sin
embargo es incapaz de alimentarnos a nosotros mismos.
Tenía entendido que eramos energía,
que si eramos capaces de emanar energía también podíamos
ingerirla, pero era en plan espiritual o metafísico,
pero por lo visto nuestros científicos no han abandonado la idea y
creen que en un futuro no muy lejano podremos canalizar la energía
de las placas solares para alimentarnos.
No me imagino como mi Vx858, quedándome ensimismada contemplando el sol mientras me regenero... somos demasiado... no sé... nos gusta masticar... la carne... somos depredadores, caníbales, carroñeros... y que hayamos prosperado... sólo significa que algunos sigan royendo el hueso acompañados de una buena copa de vino...
dijous, 3 de juliol del 2014
Solterona
Al ser una solterona cuarentona, sin
cargas familiares, servía a la comunidad como cualquier otro miembro
que no se ocupase de los niños.
Que las mujeres llevaran los bebes en
su vientre no quería decir que fueran capaces de cuidarlos, y mucho
menos de protegerlos, sobretodo cuando la carne de bebe seguía
siendo en algunas comunidades tan apreciada.
Cuando el viudo Goliadkin llamó a mi
puerta, le recibí un poco desaliñada. Le invité a entrar. Noté su
nerviosismo en los ojos, mientras nos sentábamos en la cocina, le
serví un té, yo ya sabía a que venía, a pedir mi mano, cuando la
de su mujer todavía estaba caliente, en su lecho de muerte. Menos
mal que mi destino cambió repentinamente esa misma tarde, mientras
estaba en la partida de caza junto al joven Andrei, que tras un
accidente de caza había dejado sin prometido a la pobre Sasha que
acaba de cumplir 18 añitos. Así que con mi voz más triste le conté
lo ocurrido y que desafortunadamente ella tenía preferencia, pues
era más fértil. Al viudo Goliadkin se le iluminaron los ojos, dejó
la taza sin terminar sobre la mesa y voló en busca de su amada.
No sé por quien más lo siento, si por
Andrei que estuvo luchando por su vida unos cinco minutos o por Sasha
que estará deseando quitarse la suya el resto de su vida...
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