diumenge, 13 de juliol del 2014

Sacrificio


Durante la recuperación de miembros desperdigados tras la explosión de uno de los reactores, mis compañeros de equipo derrochan imaginación aportando ideas para las fiestas de nuestra comunidad. Mientras, yo no podía dejar de pensar en una excusa brillante para no asistir, pero la cabeza amputada que acabo de encontrar entre los escombros, me suena.

Es Alekséi Veltchaninov. El accidente me había ahorrado el trabajo, pero había sacrificado a mi vx858 para provocarlo. Pero si me da igual un saco de huesos, por qué debería importarme un saco de bot. Igualmente el mandamás me había prometido un pasaporte para abandonar la comunidad.

Aunque Uruk era una de las comunidades más prósperas, estaba harta de sus reglas cansinas que la ayudaban a mejorar. Fomentaban la procreación, pero sólo para estar rodeados de su principal fuente de recursos, embarazadas. Les daba igual si iban destinadas a asegurar la descendencia de alguien, o el plato de algún delirante comensal que era capaz de pagar una astronómica cantidad por degustar un tierno filete de bebe.

Veltchaninov luchaba contra ello, pero las palabras no son tan fuertes como el acero y no me aseguraba poder escapar de ello. Me deshice de alguien que comprendía mi miedo, y el de las otras que eran más valientes que yo y se atrevían a entregarse al amor y dar fruto en su vientre.

Hay un antes y después de la guerra. El antes es confuso por que a penas era una adolescente. Perdí a mis padres, por que cuando todo estalló me pilló en la escuela como a otros niños. No los volví a ver, el destino nos llevó por caminos distintos.

Tampoco me preocupó, estuve a cargo de Zzaken, ella me protegió de la guerra como a otros niños, mientras nos entrenaba para sobrevivir, y si algo aprendí de ella, fue que sólo importaba la vida, la mía... aunque la comunidad invite al sacrificio... pero para eso están los vx858...

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