Recuerdo las noches frías y oscuras, los sótanos húmedos y pestilentes, la sensación de vacío y soledad que sentí aún estando rodeada por una multitud de individuos paranoides, desquiciados e histéricos... Como yo...
Fue como una plaga, contagiosa y virulenta, la cepa de pánico que nos infectó, nos mantenía presos en nuestra propia mente. Se propagaba mediante un zumbido aterrador, fruto de los ensordecedores gritos asfixiados, sollozos ahogados e inconsolables que provenían de fuera, silenciando nuestros propios pensamientos.
Pronto el miedo se transformó en rábia. Conocía ese sentimiento desde mucho antes de que se desmoronara nuestra estructura social. Siempre he creido que la gente suele mirar atrás por qué es más fácil que enfrentarse al presente, aunque el pasado haya sido una puta mierda...
Desde mi punto de vista... el presente...se siente con todo el cuerpo... sin embargo el pasado, creo que sólo con la mente, aunque he visto casos de gente que el pasado les duele físicamente, la mente se enferma y es capaz de enfermar al cuerpo... pero aún así... la mente no miente... aunque digan que es un acto incosnciente para protegerse... Es uno mismo...
Vivencias desagradables que he compartido con otros, se reviven a modo de anéctoda divertida en la cantina... que cuando pasó no te reías y ahora te descojonas... alteras la realidad de los recuerdos refugiados en tu cráneo... Para poder revolotear en tus fantasías de antaño... con la mirada perdida... ajeno a la realidad, aunque te estalle en la puta cara...
Los más viejos te miran con tristeza al imaginar una niña que un día se despertó en medio de una guerra que le robó la inocencia... como si ellos no hubiesen vivido una antes... que no inventen... la libertad no existe, nunca ha existido... siempre hay normas, leyes, etc... y un mandamás opresor que te esclaviza... tienes una libertad aparente que te da cierto margen de acción para cumplir con tu misión en la vida... te manipulan y te hacen creer que vas por donde quieres, cuando en realidad haces lo que esperaban que hicieras...
¡Qué jodidos!
Muchos de mi quinta se refugian en su infancia, pues la mía fue una puta mierda... Mis padres vivían una mentira que
no sólo les consumía a ellos... Eran dos seres programados para la auto
destrucción... Con una onda expansiva de una magnitud incalculable...
Podría guardar de ellos un tierno recuerdo... De fuegos artificiales en la playa... Navideñas disputas amenizadas por los desafinados villancicos Beodos de Yevgeni Lukiánenko. El tío Zenkha era todo un personaje... Frívolo y hedonista... Pero me protegía de la jauría de bestias autistas que deambulaban en mis pesadillas familiares...
Pero menudo rollo he soltado... y todo por que cuando abrí la puerta esta mañana... Lo último que me esperaba... Era al tío Zhenka cara a cara.