dijous, 20 de novembre del 2014

Para Sentir hay que sufrir

A veces me pregunto si soy un imán para los problemas...

Recitaré un fragmento de las escrituras que la sacerdotisa, de nuestra comunidad, encontradas, hace unos años, en los servicios de una estación, a la vuelta de su  gira espiritual.

La Deidad Mut, sorprendió al pastor Cec, dormido, al margen del caudaloso río Inercia. El río, Obstaculizaba el paso de la manada de lobos hambrientos, que acechaba a su rebaño. Cada vez que la manada intentaba cruzar el río, el perro del pastor, lo despertaba, con sus ladridos.

La Diosa Mut, decidió observarle durante unos días. El pastor, llegaba y se tumbaba junto al árbol. Las ovejas pastaban junto al río. Los famélicos lobos las acechaban desde la otra orilla. El perro ladraba cuando los veía. El pastor se despertaba, pero se volvía a dormir al ver que el río les protegía.

La seguridad que le proporcionaba el río y el perro, habían vuelto al pastor: imprudente, descuidado, acomodado, rutinario, previsible, etc. El pastor se dedicaba a dormir y ver pasar el tiempo. El pastor era feliz así, sin hacer nada, se había vuelto vago.

Mut, la Deidad, no se entrometía, intercedía o inmiscuía en asuntos mundanos. Los Dioses no protegen y sirven a los humanos, y los humanos no protegen y sirven a sus Dioses. Si los lobos atacaran al pastor, Mut se quedaría al margen. Pero había algo más peligroso que los lobos, y era la pasividad que había consumido al pastor.

 El pastor vivía somnoliento, ajeno al mundo. Mut sentía que debía despertarlo.

Según las escrituras, si, soy un imán para los problemas... Gracias a la Diosa Mut, todos lo somos... Nos mantienen en vilo, alerta, activos, conscientes... Para Mut, la felicidad atonta... Y como debe temer la conjura de los necios... (No hay peor enemigo que la ignorancia) Nos ilumina... Y bajo es luz nos reencontramos... La sabiduría conduce a la autocrítica, al cuestionar se y no dar nada por sentado.. La locura de un necio repercute en otros, la locura de un sabio... En uno mismo.

 Yo soy mediocre. El mediocre es el que tras la luz prefiere la oscuridad. Los mediocres de post guerra "Apocalíptica" se podrían equiparar con los agnósticos de la religión católica. En esa época, después de los creyentes, predominaban los ateos. Los ateos, negaban la existencia de Dios, pero sin querer la afirmaban (como concepto, palabra, sujeto de una oración). El agnóstico, era el pasota, si existe, me la suda, como los mediocres, como no puedes matarme... Me jodes para ver si me suicido... Pos como no lo hagas con tus manos... Lo tienes claro... Bonita.

Cuando descubrí al tío Zhenka tras la puerta... Sentí a Mut que me observaba.

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